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Eficiencia energética: una oportunidad potencial para Colombia

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La Fundación Coomeva con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, diseñó y lanzó el piloto del Programa “Mi Pyme verde” en 2017, para promover la eficiencia energética de las Pymes en Colombia.

 

La eficiencia energética es una de las opciones más rentables para los desafíos del cambio climático, que además incluye valores cooperativos y solidarios. Se enfoca hacia la implementación de prácticas en las Pymes para disminuir y optimizar el gasto energético, mitigando su huella de carbono.

 

Hay una oportunidad potencial de la región para la reducción del gasto energético de las empresas de base industrial, manufactureras y de servicios. Sólo en Colombia hay 2.4 millones de empresas registradas en las cámaras de comercio, de las cuales el 49% son Pymes.

La emergencia energética representa una gran oportunidad para disminuir la emisión de los Gases de Efecto Invernadero (GEI), ya que el 37% de GEI en Colombia se atribuye al sector energético. BID Lab financió el piloto de My Pyme Verde para la implementación de un modelo verde que promoviera la eficiencia energética y el uso de energías renovables entre los asociados del grupo Coomeva. Este piloto buscó disminuir los GEI, los costos de las empresas y aumentar la fidelización de sus clientes gracias a la certificación del sello verde.

 

Para el diseño de la estrategia del programa se conectaron principalmente con consultores colombianos, lo que además de aprovechar el conocimiento de expertos locales, disminuyó la huella de carbono del mismo programa. Durante la planeación, recibieron asistencia técnica, se llevaron a cabo foros regionales, y se priorizó el entendimiento de cada contexto particular.

 

La implementación del piloto se dividió en varias etapas: sensibilización, diagnóstico, implementación y la creación de un fondo para la implementación de las acciones de las Pymes. Crearon un equipo de asesores técnicos y colaboradores que fueron quiénes dirigieron el acompañamiento con las empresas. Se enfrentaron a varios obstáculos como la falta de interés y credibilidad por parte de los empresarios, la falta de motivación, y el cambio de incentivo de crecimiento de ingresos a disminución de costos. Fueron rupturas de pensamiento que exigieron mucho esfuerzo durante la etapa de sensibilización y acompañamiento. Una de las herramientas que generó mayor interés en un inicio, fue la de la certificación como negocio verde.

Sólo han transcurrido 6 meses de la etapa de implementación, que con 10 empresas, ya ha logrado reducir notablemente los costos energéticos. Se proyecta que para el 2020 otras 61 implementarán los planes de eficiencia. Hasta el momento se ha logrado un ahorro del 8% en costos energéticos, únicamente con cambios de cultura y hábitos, y se estima que si los planes son implementados en su totalidad con el uso de tecnología, lograrían una reducción hasta del 49%. La meta inicial de reducción de emisiones de carbono era de 1,15 toneladas, con resultados hasta ahora de reducción de 16 toneladas. Se espera lograr una reducción de 78 toneladas para 2020 únicamente con cambios de hábitos en la cultura empresarial. 

Una de las lecciones aprendidas durante este proceso, cuenta la Directora del Programa Claudia Patricia Vinasco, fue que para generar impactos significativos no necesariamente se requería aumentar las fuentes de energía, o de grandes inversiones. Si no que para incluso empezar a contemplar el uso de tecnologías, era indispensable un cambio en la cultura de toda la organización. Al integrar esta visión se crea una nueva cultura alrededor de la responsabilidad corporativa, incluso logrando una mayor integración de los mismos empleados de la empresa y hasta mayor sentido de pertenencia.

Así mismo, que todos los miembros de las empresas debían entender el impacto como individuos en las grandes contribuciones. Sólo hasta que se ha desarrollado una profunda sensibilización, puede contemplarse el uso de tecnologías. Esto significó quebrantar un paradigma importante: cualquiera puede hacer eficiencia energética. Lo que nos recuerda que el impacto al medio ambiente es un campo de acción completamente inclusivo.Bajo este entendido, también se cambió el enfoque inicial del proyecto, que contemplaba su implementación netamente en el sector industrial. Y posteriormente se amplió a empresas de servicios en las que lograron participar escuelas, gimnasios, empresas de publicidad y de consultoría

 

ETAPAS DE IMPLEMENTACIÓN:

La primera etapa del programa de implementación de las empresas contempla únicamente la disminución del uso actual de recursos, minimizando el desperdicio. Posteriormente, se considera la instalación de tecnologías de acuerdo a las características y el giro particular de cada empresa. El programa contempla apoyo financiero para la compra de infraestructura de fuentes de energía limpia y renovable. Este programa es un ejemplo de éxito que tuvo que desafiar el modelo tradicional de estrategia negocios. Desde la ruptura de los modelos mentales tradicionales, el entendimiento profundo de los contextos, sectores y cultura, la integración de un equipo multidisciplinario, y la construcción de un modelo completamente colaborativo. Gracias a estos esfuerzos, el piloto de Mi Pyme Verde fue calificado en el top de los 500 mejores proyectos sociales y ambientales de la región. En este momento espera ser escalado a nivel nacional.

 

Toda la información sobre el programa Mi Pyme Verde aquí: http://fundacion.coomeva.com.co/publicaciones.php?id=56304

 

 

 

 

 



 

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